Un hombre vestido con un traje de tres piezas levita en el aire mientras mira una valla publicitaria en la M-30.
Elige el camino fácil.
Elige un trabajo de nueve a cinco, apoltronado en una oficina con moqueta gris
y luces que nunca cambian.
Elige pasarte dos o tres horas al día atrapado en embotellamientos
para llegar a tu casita en las afueras que pagarás durante treinta años.
Elige lavadora.
Elige lavavajillas.
Elige manteles que no combinan con nada.
Elige muebles de Ikea y montalos un domingo por la tarde
mientras te preguntabas en qué momento aceptaste todo esto.
Elige emparejarte de por vida.
Elige tener dos retoños gritones y desagradecidos que te miraran como si
siempre les debieras algo.
Pero…
¿por qué iba yo a elegir esas cosas?
No, yo elegí no elegir el camino fácil.
Elegí otro camino.
Más difícil.
Pero mucho más interesante.
¿Mis razones?
¿Quién coño necesita razones…
…cuando tiene SUPERPODERES?