Bueno, actualizando de Pascuas a Ramos como siempre. Aqui va el capitulo I de una historia inspirada en Marfil, de Mike Resnick. Os pongo unos enlaces al final para que os pongas en situacion.
Si, tengo mi negocio encima de una panaderia, en el Mercado de Granos, en la esquina de la calle de la Cebada. A mucha gente le extraña, creen que alguien con un oficio como el mio deberia buscar una ubicación más acorde, entre los exotismos del Bazar de las Especias o entre la abigarrada multitud del Gran Bazar. Yo siempre respondo lo mismo: este es mi negocio, no el tuyo.
Veras, para ser bueno realmente en este negocio tienes que dar sensación de cierta seguridad y respetabilidad. No demasiada, porque la gente entonces no se atreveria a acudir a ti, pero si hacer sentir a la gente que no estan completamente fuera de su elemento. Y para eso el Mercado de Granos es ideal. Popular pero respeteable, ajetreado pero con cierto orden, samio se toda la vida, pero con cierto toque cosmopolita. Es un lugar que todo el mundo conoce, en el que la presencia del cliente no haria enarcar ceja alguna si fuera reconocido. Al menos el tipo de clientes que yo busco. Gente con dinero para gastar. Si tu lo prefieres, puedes poner tu gabinete en un callejón que huela a pimienta y veras que clase de clientes consigues. Yo los prefiero de los que pagan.
Asi que ahí estaba yo, terminandome el amuerzo y con la siesta como unica cita pendiente en mi agenda, cuando entro el sarazio. Un individuo moreno de mediana edad, enclenque, calvo y con una barbita de chivo. Su tunica blanca con bordados azules le venia tan holgada que parecia que se la habia robado a un tipo dos palmos más alto. Como para resaltar su pequeñez, le seguian dos negros enormes, vestidos con capas de algodón basto de color blanco cuyas capuchas les cubrian el rostro. Nunca he entedido esa costumbre de Saraz de llevar guardaspaldas esclavos. A mi me parece como darle una daga y volverle la espalda a tu peor enemigo, pero a ellos les vale. Por mi bien.
Pero lo que no pienso tolerar es quedarme en inferioridad numerica en mi propio cubil. Mi madre no tuvo ningun hijo idiota. Asi que se lo hice saber de la manera mas delicada posible:
- Buenos dias señor, soy Eunosto, esclarecedor con doce años de experiencia. Pase por favor, sus acompañantes pueden esperarle fuera.
El tipo alzo las cejas, pero antes de responder se volvio a los dos tiparracos y luego de nuevo hacia mi. “Necesitas permiso de tus esclavos. Curioso”.
- Por supuesto, Eunosto, yo soy Gibram Tareshi, subdito del sha Yazigerd de Fabir, los dioses lo guien y lo guarden.
- Que asi sea, pero sin duda la salud de ese caballero no tiene nada que ver con lo que le ha traido aquí. Tome asiento si lo desea
- Gracias.
El tipo se sento en la silla con un gesto mezcla de cautela y extrañeza. “Acostumbrado a poner sus posaderas en cojines sobre el suelo, este no lleva por aquí mucho tiempo”.
- No se como empezar...
- Yendo al grano, siempre es lo mejor.
- No acabo de acostumbrarme a esa brusquedad samia, en mi pais...
- En Samos, haga como los samios, señor Tareshi. Sera más feliz.
El tipo me miro contrariado. Seguro que pensaba algo como “quien se cree este arrogante bastardo”. Quizas creas que mi tactica no era muy inteligente. De nuevo: habla de lo que sepas. Mis clientes son gente acostumbrada a dar ordenes y que el mundo se adapte a ellos. Pero cuando recurren a mi las cosas se les han torcido, esta inseguros e invulnerables. Y a mi me interesa mantenerlos en ese estado. Son más manejables y es mas difícil que traten de pasarse de listos. Tareshi hizo el gesto de tragar bilis. “Bingo, ya esta en el bote, me dije”.
-Se trata de recuperar dos objetos.
-¿Cuáles?
-Dos comillos de marfil de elefante.
-En el puerto de esta ciudad se descargan colmillos de marfil de elefante todos los dias.
-No como estos
Entonces el cabron hizo algo que no creia posible: Sorprenderme.
ENLACES
El wiki de la partida: http://glorantha.fronteriza.es./index.php?title=Portada
La ciudad de Samos (no confundir con la isla): http://glorantha.fronteriza.es./index.php?title=Samos
Mostrando entradas con la etiqueta partida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta partida. Mostrar todas las entradas
lunes, octubre 01, 2007
lunes, mayo 14, 2007
Dothraki: El hijo prodigo, el huevo y la libelula
Continuamos con las aventuras de nuestros amigos dothraki
SEGUNDO CAPITULO: EL HIJO PRODIGO, EL HUEVO Y LA LIBELULA.
Segundo y tercer dia del Otoño en la desembocadura del Rhoyne.
Dicen los poetas que siempre hay que celebrar el nuevo dia, como si fuera el ultimo. Tras la terrible experiencia sufrida, los esforzados hijos del Mar Dothraki siguen este consejo y algunos de ellos sacan de la selecta bodega de la mansión un barril del mejor vino, antes de que Axucory y Luatha puedan poner algo de orden varios de ellos han bebido más de lo que su agotado cuerpo puede aguantar y la modorra causada por el exquisito (y fuerte) caldo les hace caer dormidos.
Tras devolver la casa y los caballos a sus dueños, los dothraki se abren paso entre la devastación que el tifon ha causado a la ciudad para volver al caravasar. En medio del ajetreo de la puerta del rio, Luatha se percata de que alguien le ha introducido un papel en la cintura. Como los demas, es analfabeto y esta a punto de tirarlo, pero Zarko, el dothraki viajado, le detiene y le echa un vistazo.Es una cita para esta tarde en un templo pequeño y discreto a una legua o asi de Zoida, rio arriba. Cuando llegan al caravasar, al poco se unen a ellos Jotharago, Goko y Tuoslo que han vuelto desde la caravana de Kordo. Se producen algunas escenas incomodas ya que los que han pasado el tifon fantasma en Zoida, ahora se creen mejores que los que no lo hicieron. De hecho empiezan a atarse al brazo brazaletes de cuero con un trozito de vidridragon como una especie de condecoración.
Luatha decide acudir al encuentro acompañado tan solo de Axucory (estos dos desaparecen juntos tan a menudo que estan empezando a aparecer rumores entre los demas miembros del destacamento). En medio de un bosquecillo de alamos, junto al rio, hay un templo abandonado, desgastado por el tiempo pero aún en pie. En su puerta aguardan seis hombres, mercenarios tyrosi de barbas trifurcadas, y una mujer, una de las Hechiceras Veladas, con su vestido blanco y un velo transparente cubriendole el rostro. La mujer hace un gesto a Luatha, y tras despojarle de su arakh los tyrosi le permiten entrar en el templo. Alli la mujer descubre su rostro y resulta ser la temida Madre de la Ciudad, la archimaga. Aunque la penumbra la ayude con su aspecto no parece tener mas de cuarenta años, algo milagroso (u ominoso) para una mujer con un hijo de casi cincuenta.
-"Se que tu y tu gentes sois un pueblo de acciones y no de palabras,asi que ire al grano. Mi nieto Joriko ha huido de Zoida aprovechando la confusion provocada por el Tifon. El y sus secuaces han robado en varias mansiones y han huido de la ciudad. Mi hijo enviara a los Peltastas Rojos tras ellos en cuanto pueda disponer de algunos. Quiero que vosotros lo encontreis antes y lo lleveis sano y salvo con un viejo amigo a Mantaris. Se llama Partelo de Mantaris."
- "¿Y yo que sacare de esto?"
Por toda respuesta la bruja le entrega una pesada bolsa. Al abrirla, Luatha ve que esta llena de dragones de oro de Westeros. "Cien hay, 20 son para Joriko, el resto para vosotros, vete ya. El tiempo es esencial".
Luatha sigue el consejo y ,raudo y veloz, se dirige al campamento. Los seis compañeros parten sin dilacion dejando a Zarko a cargo del grupo. Tras realizar varias pesquisas, averiguan que un grupo de saquedores mato a los guardias de una de las puertas por la mañana y huyo con una recua de veinte camellos hacia el sur. Encuentran el rastro con facilidad y lo siguen, todo parecia ir a las mil maravillas y quiza eso hizo que se confiaran.
El lobo acechaba por entre la alta hierba. Su espiritu animal habia muerto cuando el espectro de la vieja y condenada Valiria se apodero de su cuerpo, y cuando el fantasma se fue a su vez, solo dejo su ansia de matar para que el cuerpo siguiera viviendo. El lobo estaba al limite de sus energias, cada minuto sus organos vitales amenazaban con detenerse y no dejarle dar un paso más. Pero seguia moviendose, buscando no una presa, una fuente de alimento para continuar su existencia, sino algo que matar para cumplir el unico imperativo que le guiaba.
El lobo ataco a dos humanos que se movian entre la hierba en busca de algo. Le oyeron venir, pero en lugar de huir, fueron a su encuentro, tratando de burlarle en la espesura. Salio mal, el lobo casi mato a Tuoslo, e hirio a Megaro y a Axucory. Una vez mas las flechas de vidridragon salvaron el dia. Ahora los que no vivieron el tifon fantasma se dan cuenta de que las historias de sus compañeros no eran exageraciones.
Finalmente el rastro les lleva a una aldea lacustre en el borde de los pantanos que forman la desembocadura del Rhoyne. Cuando llegan a la aldea la encuentran desierta, salvo por una docena de cadavares cubiertos por sudarios y a los que han dejado a medio enterrar. Tambien
hay menos barcas de pesca de las que serian de esperar. Y hay huellas de hace menos de una hora de los camellos, alguien que no lleva calzado se los ha llevado a los cañaverales. Con tipica impulsividad dothraki todos los compañeros salvo Goko, que se queda vigilando los caballos, se internan en la espesura. Mala idea, los pescadores estan en los cañaverales como en su casa, y sus cerbatanas con dardos soporiferos pronto dejan fuera de combate a Goko y Axucory, y las cosas no pintan nada bien, hasta que Megaro decide romper el silencio y dirigirse a los aldeanos. Pronto se alcanza un acuerdo. El jefe de la aldea les dice que los que buscan estuvieron aqui por la mañana. Les cambiaron los camellos por media docena de sus barcas, y temian que el grupo de dothraki vinieran a quitarselos. Cuando les dicen que no los quieren para nada, se muestran colaboradores y les alquilan por dos dragones dos barcas y dos barqueros. Pero tendran que esperar a mañana para salir, ya que casi es de noche ya.
Con el alba dos barcas pesqueras, ligeras y alargadas zarpan de la aldea. Inseguros, fuera de su elemento los dothraki tratan de seguir el rastro de Joriko y sus esbirros. Trozos de tela, espadañas quebradas, permiten seguir el rastros en medio de los canales. Los cocodrilos les dejan en paz, afortunadamente. A media mañana ven recortarse entre la bruma del pantano una forma que se va concretando en una antigua torre de vigilancia, cubierta de hiedra. Y a sus pies, varios cadaveres.
De nuevo siempre prestos, desembarcan y se dirigen hacia los muertos. Solo Goko es algo mas cauto y tomandose su tiempo examina el terreno, dandose cuenta que aunque la isla esta cubierta de vegetacion por doquier, alrededor de la torre hay un area en la que no crece nada. Avisa a los demas, y gracias a esto estan alerta cuando son atacados por la enredadera, que cobra vida y trata de asesinarlos. Pero pronto son ellos los que la talan sin ninguna misericordia tras acabar con todas sus ramas armadas con acerados pinchos.
Tras la botanica batalla, el joven Megaro trepa hasta lo alto de la torre de vigilancia que los sabios y habiles valirios construyeron en un tiempo ya olvidado y desde lo alto con el catalejo que sustrajo de la mansion del pudiente zoidano, divisa a una legua o asi, una isla que se alza entre los pantanos, con una colina de arboles coronado, entre los que surge un brillo dorado como la estrella vespertina antes de que la noche empieze.
Presintiendo ya el final de su aventura, los esforzados heroes embarcan una vez mas. Siniestros presagios jalonan esta etapa ultima de su busqueda. Tabanos arrecimados sobre manchas de sangre, y al llegar a la isla el descubrimiento de un cadaver zoidiano cubierto de ronchas rojas que Tuoslo dice que son picaduras de insecto y Axuycory erupciones causadas por plantas. Tras un breve reconocimiento y advertir a los dos barqueros que no osen abandonarlos, suben animosos colina arriba. En lo alto, tras pasar el bosquecillo donde ven más cadaveres como el que vieron antes, aguarda un templo pequeño pero de magnifico aspecto. Como una version en miniatura de los zigurats ghiscari, con dos pisos de unos cuatro metros, cuadrangulares, el de abajo con 50 m de arista y el de arriba de 30. Y en lo alto una enorme horquilla dorada, alta como un hombre. En el ultimo piso se abre una puerta, donde termina la escalinata. Cautos ascienden los ultimos peldaños con el arakh de Axucory el arco de Luatha en vanguardia. La oscuridad de la sala tras la entrada solo es disipada por una enorme estatua de una libelula de 3 metros de largo, que parece estar suspendida en el aire, iluminada por la luz de las gemas engastadas en ella, que arrancan reflejos multicolores de su cuerpo dorado. La luz no viene de otra fuente que el interior de las propias gemas. Axucory conoce bien ese fulgor. Es el mismo que anida en la flecha de vidridragon donde capturo una centella hace tan solo dos dias,
Subitamente el silencio es interrumpido por una voz infantil y asustada. Joriko esta dentro de la estancia, en el centro de un circulode simbolos arcanos trazados con tiza, en sus manos un Huevo de Dragon. Su narracion de lo sucedido hace que todas las piezas encajen. Los cuernos de bronce del templo son como los paraduendes de Zoida, y la estatua de la libelula una inmensa bateria de mana, de poder magico. Sus lecturas de los astros habian llevado a Joriko a creer que lograria su proposito, ya que indicaban que pronto los dragones volverian de la mano de una persona joven y de sangre real, tras un gran sacrificio personal. Pero Joriko ha fracasado y si la profecia se ha cumplido, sera algun otro el que lo haya logrado. Pero lo que si que logro es despertar la furia de Moscadragon, el espiritu del templo, que envio a sus libelulas sagradas contra los impios. Todos murieron salvo Joriko, y solo gracias a que esta en el interior del circulo arcano.
Luatha pone su ingenio a trabajar. El y los demas se recubren con barro, empuñan antorchas, y meten a Jorko en un saco cubierto de barro. Y corren, corren como si los persiguieran dragones furiosos, mientras desde todos los rincones de la isla surgen libelulas tan largas como sus manos, cuyos mordicos empiezan a rasgar la tela del saco. Pero la suerte que fue esquiva con el lobo endemoniado, les sonrie ahora y gracias a ella pueden dispersar a las libelulas y alcanzar las barcas, dejando atras la isla y sus peligros.
Se toman un momento de respiro, pero pronto nuevas preguntas surgen en sus inquietas mentes. ¿Seran los peltastas rojos capaces de seguirles la pista? , ¿como ocultaran al joven Joriko de ellos? .
SEGUNDO CAPITULO: EL HIJO PRODIGO, EL HUEVO Y LA LIBELULA.
Segundo y tercer dia del Otoño en la desembocadura del Rhoyne.
Dicen los poetas que siempre hay que celebrar el nuevo dia, como si fuera el ultimo. Tras la terrible experiencia sufrida, los esforzados hijos del Mar Dothraki siguen este consejo y algunos de ellos sacan de la selecta bodega de la mansión un barril del mejor vino, antes de que Axucory y Luatha puedan poner algo de orden varios de ellos han bebido más de lo que su agotado cuerpo puede aguantar y la modorra causada por el exquisito (y fuerte) caldo les hace caer dormidos.
Tras devolver la casa y los caballos a sus dueños, los dothraki se abren paso entre la devastación que el tifon ha causado a la ciudad para volver al caravasar. En medio del ajetreo de la puerta del rio, Luatha se percata de que alguien le ha introducido un papel en la cintura. Como los demas, es analfabeto y esta a punto de tirarlo, pero Zarko, el dothraki viajado, le detiene y le echa un vistazo.Es una cita para esta tarde en un templo pequeño y discreto a una legua o asi de Zoida, rio arriba. Cuando llegan al caravasar, al poco se unen a ellos Jotharago, Goko y Tuoslo que han vuelto desde la caravana de Kordo. Se producen algunas escenas incomodas ya que los que han pasado el tifon fantasma en Zoida, ahora se creen mejores que los que no lo hicieron. De hecho empiezan a atarse al brazo brazaletes de cuero con un trozito de vidridragon como una especie de condecoración.
Luatha decide acudir al encuentro acompañado tan solo de Axucory (estos dos desaparecen juntos tan a menudo que estan empezando a aparecer rumores entre los demas miembros del destacamento). En medio de un bosquecillo de alamos, junto al rio, hay un templo abandonado, desgastado por el tiempo pero aún en pie. En su puerta aguardan seis hombres, mercenarios tyrosi de barbas trifurcadas, y una mujer, una de las Hechiceras Veladas, con su vestido blanco y un velo transparente cubriendole el rostro. La mujer hace un gesto a Luatha, y tras despojarle de su arakh los tyrosi le permiten entrar en el templo. Alli la mujer descubre su rostro y resulta ser la temida Madre de la Ciudad, la archimaga. Aunque la penumbra la ayude con su aspecto no parece tener mas de cuarenta años, algo milagroso (u ominoso) para una mujer con un hijo de casi cincuenta.
-"Se que tu y tu gentes sois un pueblo de acciones y no de palabras,asi que ire al grano. Mi nieto Joriko ha huido de Zoida aprovechando la confusion provocada por el Tifon. El y sus secuaces han robado en varias mansiones y han huido de la ciudad. Mi hijo enviara a los Peltastas Rojos tras ellos en cuanto pueda disponer de algunos. Quiero que vosotros lo encontreis antes y lo lleveis sano y salvo con un viejo amigo a Mantaris. Se llama Partelo de Mantaris."
- "¿Y yo que sacare de esto?"
Por toda respuesta la bruja le entrega una pesada bolsa. Al abrirla, Luatha ve que esta llena de dragones de oro de Westeros. "Cien hay, 20 son para Joriko, el resto para vosotros, vete ya. El tiempo es esencial".
Luatha sigue el consejo y ,raudo y veloz, se dirige al campamento. Los seis compañeros parten sin dilacion dejando a Zarko a cargo del grupo. Tras realizar varias pesquisas, averiguan que un grupo de saquedores mato a los guardias de una de las puertas por la mañana y huyo con una recua de veinte camellos hacia el sur. Encuentran el rastro con facilidad y lo siguen, todo parecia ir a las mil maravillas y quiza eso hizo que se confiaran.
El lobo acechaba por entre la alta hierba. Su espiritu animal habia muerto cuando el espectro de la vieja y condenada Valiria se apodero de su cuerpo, y cuando el fantasma se fue a su vez, solo dejo su ansia de matar para que el cuerpo siguiera viviendo. El lobo estaba al limite de sus energias, cada minuto sus organos vitales amenazaban con detenerse y no dejarle dar un paso más. Pero seguia moviendose, buscando no una presa, una fuente de alimento para continuar su existencia, sino algo que matar para cumplir el unico imperativo que le guiaba.
El lobo ataco a dos humanos que se movian entre la hierba en busca de algo. Le oyeron venir, pero en lugar de huir, fueron a su encuentro, tratando de burlarle en la espesura. Salio mal, el lobo casi mato a Tuoslo, e hirio a Megaro y a Axucory. Una vez mas las flechas de vidridragon salvaron el dia. Ahora los que no vivieron el tifon fantasma se dan cuenta de que las historias de sus compañeros no eran exageraciones.
Finalmente el rastro les lleva a una aldea lacustre en el borde de los pantanos que forman la desembocadura del Rhoyne. Cuando llegan a la aldea la encuentran desierta, salvo por una docena de cadavares cubiertos por sudarios y a los que han dejado a medio enterrar. Tambien
hay menos barcas de pesca de las que serian de esperar. Y hay huellas de hace menos de una hora de los camellos, alguien que no lleva calzado se los ha llevado a los cañaverales. Con tipica impulsividad dothraki todos los compañeros salvo Goko, que se queda vigilando los caballos, se internan en la espesura. Mala idea, los pescadores estan en los cañaverales como en su casa, y sus cerbatanas con dardos soporiferos pronto dejan fuera de combate a Goko y Axucory, y las cosas no pintan nada bien, hasta que Megaro decide romper el silencio y dirigirse a los aldeanos. Pronto se alcanza un acuerdo. El jefe de la aldea les dice que los que buscan estuvieron aqui por la mañana. Les cambiaron los camellos por media docena de sus barcas, y temian que el grupo de dothraki vinieran a quitarselos. Cuando les dicen que no los quieren para nada, se muestran colaboradores y les alquilan por dos dragones dos barcas y dos barqueros. Pero tendran que esperar a mañana para salir, ya que casi es de noche ya.Con el alba dos barcas pesqueras, ligeras y alargadas zarpan de la aldea. Inseguros, fuera de su elemento los dothraki tratan de seguir el rastro de Joriko y sus esbirros. Trozos de tela, espadañas quebradas, permiten seguir el rastros en medio de los canales. Los cocodrilos les dejan en paz, afortunadamente. A media mañana ven recortarse entre la bruma del pantano una forma que se va concretando en una antigua torre de vigilancia, cubierta de hiedra. Y a sus pies, varios cadaveres.
De nuevo siempre prestos, desembarcan y se dirigen hacia los muertos. Solo Goko es algo mas cauto y tomandose su tiempo examina el terreno, dandose cuenta que aunque la isla esta cubierta de vegetacion por doquier, alrededor de la torre hay un area en la que no crece nada. Avisa a los demas, y gracias a esto estan alerta cuando son atacados por la enredadera, que cobra vida y trata de asesinarlos. Pero pronto son ellos los que la talan sin ninguna misericordia tras acabar con todas sus ramas armadas con acerados pinchos.
Tras la botanica batalla, el joven Megaro trepa hasta lo alto de la torre de vigilancia que los sabios y habiles valirios construyeron en un tiempo ya olvidado y desde lo alto con el catalejo que sustrajo de la mansion del pudiente zoidano, divisa a una legua o asi, una isla que se alza entre los pantanos, con una colina de arboles coronado, entre los que surge un brillo dorado como la estrella vespertina antes de que la noche empieze.
Presintiendo ya el final de su aventura, los esforzados heroes embarcan una vez mas. Siniestros presagios jalonan esta etapa ultima de su busqueda. Tabanos arrecimados sobre manchas de sangre, y al llegar a la isla el descubrimiento de un cadaver zoidiano cubierto de ronchas rojas que Tuoslo dice que son picaduras de insecto y Axuycory erupciones causadas por plantas. Tras un breve reconocimiento y advertir a los dos barqueros que no osen abandonarlos, suben animosos colina arriba. En lo alto, tras pasar el bosquecillo donde ven más cadaveres como el que vieron antes, aguarda un templo pequeño pero de magnifico aspecto. Como una version en miniatura de los zigurats ghiscari, con dos pisos de unos cuatro metros, cuadrangulares, el de abajo con 50 m de arista y el de arriba de 30. Y en lo alto una enorme horquilla dorada, alta como un hombre. En el ultimo piso se abre una puerta, donde termina la escalinata. Cautos ascienden los ultimos peldaños con el arakh de Axucory el arco de Luatha en vanguardia. La oscuridad de la sala tras la entrada solo es disipada por una enorme estatua de una libelula de 3 metros de largo, que parece estar suspendida en el aire, iluminada por la luz de las gemas engastadas en ella, que arrancan reflejos multicolores de su cuerpo dorado. La luz no viene de otra fuente que el interior de las propias gemas. Axucory conoce bien ese fulgor. Es el mismo que anida en la flecha de vidridragon donde capturo una centella hace tan solo dos dias,
Subitamente el silencio es interrumpido por una voz infantil y asustada. Joriko esta dentro de la estancia, en el centro de un circulode simbolos arcanos trazados con tiza, en sus manos un Huevo de Dragon. Su narracion de lo sucedido hace que todas las piezas encajen. Los cuernos de bronce del templo son como los paraduendes de Zoida, y la estatua de la libelula una inmensa bateria de mana, de poder magico. Sus lecturas de los astros habian llevado a Joriko a creer que lograria su proposito, ya que indicaban que pronto los dragones volverian de la mano de una persona joven y de sangre real, tras un gran sacrificio personal. Pero Joriko ha fracasado y si la profecia se ha cumplido, sera algun otro el que lo haya logrado. Pero lo que si que logro es despertar la furia de Moscadragon, el espiritu del templo, que envio a sus libelulas sagradas contra los impios. Todos murieron salvo Joriko, y solo gracias a que esta en el interior del circulo arcano.
Luatha pone su ingenio a trabajar. El y los demas se recubren con barro, empuñan antorchas, y meten a Jorko en un saco cubierto de barro. Y corren, corren como si los persiguieran dragones furiosos, mientras desde todos los rincones de la isla surgen libelulas tan largas como sus manos, cuyos mordicos empiezan a rasgar la tela del saco. Pero la suerte que fue esquiva con el lobo endemoniado, les sonrie ahora y gracias a ella pueden dispersar a las libelulas y alcanzar las barcas, dejando atras la isla y sus peligros.
Se toman un momento de respiro, pero pronto nuevas preguntas surgen en sus inquietas mentes. ¿Seran los peltastas rojos capaces de seguirles la pista? , ¿como ocultaran al joven Joriko de ellos? .
miércoles, marzo 28, 2007
PASA EL TIFON FANTASMA
Para quien interese voy a ir colgando las andazas de mis jugadores aqui. Empezando por la partida del domingo pasado:
PRIMER CAPITULO: LA PRIMERA NOCHE DE OTOÑO
Ultimo dia del Verano y primero del Otoño en la desembocadura del Rhoyne.
Anochece un dia como cualquier otro sobre la ciudad de Zoida, junto al enorme caravasar lleno de mercancías e individuos exoticos un grupo de dothraki estan reunidos alredor de una hoguera. Son unos adolescentes, ninguno mayor de 16 años, ataviados con ropa y peinados extravagantes. Dos de ellos parecen enfrascados en una discusión cuyo tono va subiendo lentamente. Finalmente uno de ellos saca su arakh y hace un gesto retador hacia el otro. Se cruzan dos miradas aceradas y da comienzo un intercambio de golpes tan rapido como letal, que deja a Dargo, hijo de Sargo caido y con el brazo de la espada inservible. Su oponente, Megaro, jaleado por los demas dothraki, decapita a Dargo sin contemplaciones, rubricando asi su jefatura sobre los más jóvenes e inadaptados de la avanzadilla dothraki que ha llegado hace unos dias a Zoida.
Tras este acontecimiento casi cotidiano para los dothraki, el pequeño destacamento de caballeria al mando de Luatha, hermano mayor de Megaro, se prepara a pasar la noche. Luatha apenas puede ocultar su impaciencia por dejar atrás este villorrio y cruzar el colosal Rhoyne para seguir su camino hacia las Tierras de la Discordia. Pero el grueso de la tropa mercenaria a las ordenes de Kordo Vaer, aun esta a un par de dias de camino. Hay que esperar no queda otra. Asi que tomandoselo con filosofia, prepara a su pequeña hueste para pasar la noche. Es una calurosa noche de verano, y si puede dormir tranquilamente al aire libre. De hecho es la manera mas comoda de dormir con este calor asfixiante y pegajoso.
Sobre medianoche, Megaro divisa una luz en el horizonte austral, a una distancia de mas de 15 millas, por lo que calcula que debe tratarse de una gran hoguera, al poco a una distancia de unas 5 millas se enciende otra en respuesta, y entonces alerta a su hermano y lider de lo que esta ocurriendo. Mientras un fanal se ha iluminado en respuesta en lo alto de la imponente estructura que corona Zoida, la ciudadela valiria conocida como el Espigon.
Pronto corre la voz por todo el caravasar de lo que ocurre y estallan los rumores: “son los corsarios de Eliria” dice uno, “son incursores dothraki” le responde otro, ignorando que el mortifero Axucory conoce el bajo valyrio en que se expresa. Otras teorias se propagan. Es el ejercito de Mantarys que se ha puesto en marcha para acabar con el molesto Dives Amilro, amo y señor de Zoida. Es alguna catastrofe natural. Finalmente alguien dice el eterno “hay que largarse de aqui”, y en un abrir y cerrar de ojos una multitud de mercaderes, bestias de carga, guardaespaldas, vendedores y demas chusma, que se llevan por delante a varios de los escribas del caravanserai que tratan de poner orden.
La turba se dirige hacia el ferry que cruza el rio, con la esperanza de ponerse a salvo al otro lado de este. Mientras tanto los dothraki, aunque llevan listos y montados desde que Megaro dio la alarma, aun no saben que curso de accion tomar. Al principio han discutido la idea de salir en descubierta para averiguar que es lo que ocurre, pero han decidido que no es una idea factible en medio de la noche. Finalmente han decidido que lo mejor es alejarse de la ciudad esperando que el alba traiga claridad en todos los sentidos.
Pero al ver a la turba desencadena deciden que deben colaborar para controlarla. Luatha despliega a sus hombres formando un cordon ante el transbordador. La masa se detiene un momento, y se hace un silencio de muerte, que se quiebra cuando uno chilla “no quieren que nos vayamos para que los demas saqueadores dothraki puedan saquearnos”, la masa empuja y empiezan a volar piedras, Luatha ordena recurrir a los latigos, y al comprobar que estos no bastan, a las espadas. Los dothraki cargan con sus mortiferos arakhs, causando varios muertos y heridos pero acabando con la turba. Desde lo alto de la torre que guarda el ferry, uno de los peltastas rojos les da las gracias y les asegura que sus acciones no caeran en saco roto.
Al romper el alba los primeros rayos del sol arranca destellos dorados de unos enormes ingenios que se han colocado en lo alto de la ciudadela. Son como enormes arboles de navidad sin hojas, con una fina red dorada colocada entre las ramas. Para los dothrakis no significan nada, pero para otros son el signo inequívoco de que se aproxima el temido Tifon Fantasma.
Una cacofonía de gritos de pavor, letanias musitadas o gritadas, maldiciones a los dioses... Luatha arranca a golpes una explicación a un hombrecillo calvo que no responde a sus preguntas mientras se arroja tierra por encima sin cesar y ejecuta genuflexiones. El Tifon Fantasma es una terrible tormenta que se desencadena al principio de cada Otoño. Procede de los mares embrujados donde antaño se alzaba la caida Valyria, y en su interior estan capturados los espiritus de los muertos en la terrible Perdición que la destruyo. Tambien habitan en su seno los perversos Duendes de la Tormenta o Centellas.
Durante una hora el caravasar aguarda con el alma en vilo, hasta que se abre la puerta de los forjadores y de la ciudad sale una pequeña comitiva a caballo. Al frente va uno de los heraldos de Dives , que al llegar junto al caranvanserai empieza a leer una proclama. En la misma se anuncia la llegada de la temida tormenta, asi como el final del Verano. Seguidamente recita una serie de tarifas que se han de pagar por persona, animal, esclavo y fardo de carga para poder refugiarse en la ciudad y gozar de la proteccion de sus muros, encantados por los “doctos sabios de la antigua y poderosa Valyria”. Por ultimo anuncia que Luatha y sus seguidores no han de pagar tarifa alguna ni por si mismos ni por un caballo por cabeza. Como cada uno ha traido dos caballos, y alguno un esclavo, Axucory y Luatha tiran de su reserva de monedas de oro para franquear el paso a los demas.
En la puerta se encuentran un autentico carnaval, sacerdotes rojos de R`lor lanzando sermones apocalipticos, guardias y funcionarios conduciendo a los refugiados hacia los lugares que se les han designado en los barrios abandonados de la ciudad y buhoneros que venden amuletos en forma de triple lazo para protegerse de las Centellas.
En medio del gentio, y mientras ultiman un trato con uno de los vendedores de amuletos, se les acerca un individuo que dice ser mayordomo de uno de los nobles de la ciudad con una propuesta para ellos. Su amo y su familia han sido invitados por Dives a pasar la noche en el Espigon, cuyos defensas magicas son mucho mas fuertes que las de la ciudad, un privilegio reservado a los poderosos y los que cuentan con el favor del gobernante. Mientras quiere que los dothraki, cuya maestria en el trato con caballos es proverbial se ocupen de la seguridad de sus corceles, su casa y sus bienes. Ha cambio les recompensara con largueza y ademas pasaran este trance en su mansión en vez de una choza de adobe semiderruida como van a hacer tantos desgraciados.
La eleccion no es difícil y el mayordomo les conduce a una mansión fortificada en la parte alta de la ciudad. La voz de la presencia de los dothraki corre, y pronto llegan mas sirvientes acompañados de recuas de caballos, sin embargo deciden aceptar solo unos pocos más.
Según avanza el dia el viento va arreciando más y más. Al llegar la noche ya es tan fuerte que las tejas se caen, las cornisas se derrumban y las nubes de polvo ponen nerviosos a los caballos. Nuestros amigos se ven obligaodos a salir de la mansión señorial, con ventanas y puertas trabadas, para calmarlos. Poco después empieza un terrible aguacero que dura varias horas y tienen que calmarlos de nuevo. Pero lo realmente terrible y extraordinario empieza poco después. El aire se llena de chilidos dementes, como los de un niño enloquecido de voz particularmente agudo, son las Centellas o Duendes de la Tormenta.
Los relinchos aterrorizados de los caballos obligan a salir de nuevo al exterior. Entonces pueden ver a las centellas, enormes y pulsatiles esferas de luz blanco-azulada, que recorren el aire de forma errática. Sin pensarselo dos veces, Axucory dispara con una flecha de punta de vidridragon a una de ellas, haciendola desaparecer en una implosion. Otra se precipita sobre Luatha, pero se distrae con el amuleto trilobulado que porta. Megaro no tiene tanta suerte y recibe una descarga de una tercera. Pese a los esfuerzos de Luatha, que trata de clavarle una punta de flecha de vidridragon, la centella empieza a calentar el amuleto y causarle quemaduras. Mientras los demas acaban con otro duende, y finalmente con cierto esfuerzo acaban con la de Luatha, ya que deben usar armas de cuerpo a cuerpo.
El pánico ha causado estragos entre los caballos, 8 de ellos han muerto o tendran que ser sacrificados. Megaro esta herido, pero los poderes del chaman, inusualmente fuertes en medio de esta tempestad sobrenatural.
Los dothraki descansan por unas breves horas, entre los ruidos de los chispazos cuando los duendes se estrellan en los hilos de cobre de los paraduendes, los gritos de los electrocutados, los chillidos enloquecidos de las centellas y el crepitar de las llamas de los incendios. Por un momento Megaro abre una de las ventanas y ve como una de las centellas cae en los paraduendes. Un fulgor azulado va desde el lugar donde ha impactado hasta la base del objeto, y cuando la alcanza, hace que un destello azulado se propague por todas las murallas haciendo que por un instante, se ilumine un entramado de venas azules.
La vigilia se interrumpe cuando empiezan a oírse nuevas voces en el pandemonio de la tormenta. Voces llenas de ira y odio, que hacen estremecerse hasta el curtido Zarko, mercenario experimientado en mil batallas y que se jacta de que lo ha visto todo. A veces, a los que saben algo de valirio les parece entender alguna palabra, palabras como Muerte o Desesperación. Y hasta una frase Valar Morgulis , todos los hombres deben morir.
Subitamente, empiezan oirse crujidos por doquier, tanto en el techo como en el suelo, como si algo viniera en camino a traves de la madera. Los guerreros se organizan en cuatro grupos, los más jóvenes dirigidos por Megaro , los otros quince con Axucory, Zarko y Luatha a la cabeza respectivamente. Agazapados, pegados los unos a los otros, con la respiración contenida, aguardan mientras la desconocida amenaza se va abriendo paso a traves de planchas de roble. Entre un frenesi de virutas, aparecen por el suelo una horda de ratas endemoniadas y desde el techo se precipitan gatos con las garras extendidas, bestias con los pelos tan encrespados que su tamaño parece doblarse, poseidas por los espectros del tifon. Pero nuestros heroes aguantan firme, resisten el embate y en unos cuantos golpes certeros acaban con la horda infernal. Al obsrervar los cuerpos de las bestias, ven que estan abrasados por dentro, como si un fuego les hubiera consumido las entrañas. Una vez más las puntas de flecha de vidridragon demuestra que valen el precio que costaron.
Pero no hay tiempo para recuperar el aliento, los caballos vuelven a estar fuera de si, y al salir para calmarlos, y hasta los temarios dothraki dudan un momento antes de hacerlo, ven que dos corceles poseidos estan sembrando el panico entre sus congeneres. Luatha se pone a la cabeza de los que ponen orden en el rebaño, mientras Megaro y Axucory tratan de acabar con los animales, pero por poco son estos los que acaban con ellos. Luatha recurre desesperado a su mayor tesoro, la flecha de acero valirio que le costo 10 caballos en Vaes Dothrak. Usando sus capacidades sobrenaturales, y lanzando una plegaria silenciosa a los dioses, la arroja contra la bestia embrujada y esta es aniquilada por la flecha forjada con el material al que los antiguos llamaban Acero de Dragon.
Agotados, calados por la lluvia, los vapuleados viajeros se refugian en la mansión una vez mas, cerrando puertas y ventanas, esperando que los horrores de esta noche hayan terminado. Pero no hay tregua. Un enorme estruendo se escucha por todo el recibidor de la casa cuando la maciza puerta de entrada es atravesada por el filo de un hacha, Axucory, Luatha, Zarko, Megaro y dos dothraki mas, se situan en cuña con Axucory en el vértice, bloqueando el acceso. Los hachazos cesan, la puerta gime, y se viene abajo, revelando al otro lado algo aterrador, un grupo de media docena de poseidos, con uno de los peltastas rojos, el cuerpo de elite de Amilro. El poseso exclama: “Valar Morgulis” y sin mas ceremonia, la abominación de ojos enrojecidos, con sus habilidades de combate incrementadas hasta lo sobrehumano por el aliento infernal que le da el espectro carga con la lanza por delante. Sin embargo la suerte sigue del lado de nuestros amigos, y pese a que el demonio en forma de hombre se alza una vez tras haber sido derribado, se alzan de nuevo con la victoria.
Fuera a amanecido por fin, por todo la ciudad se alzan columnas de humo y las aves carroñera empiezan a sobrevolar, atraidas por los cadáveres de aquellos que no han podido superar la noche. Los dothrakis saludan victoriosos al nuevo día, ninguno de ellos ha muerto, y solo han perecido ocho de los caballos que cuidaban. Están agotados, pero sienten una intensa sensación de victoria y superación personal. Y unos cuantos saqueadores con más redaños que habilidad no van a hacerles la pascua. Rapidamente dan cuenta de ese monton de desgraciados, que creian haber encontrada una presa facil en los “agotados” dothraki.
PRIMER CAPITULO: LA PRIMERA NOCHE DE OTOÑO
Ultimo dia del Verano y primero del Otoño en la desembocadura del Rhoyne.
Anochece un dia como cualquier otro sobre la ciudad de Zoida, junto al enorme caravasar lleno de mercancías e individuos exoticos un grupo de dothraki estan reunidos alredor de una hoguera. Son unos adolescentes, ninguno mayor de 16 años, ataviados con ropa y peinados extravagantes. Dos de ellos parecen enfrascados en una discusión cuyo tono va subiendo lentamente. Finalmente uno de ellos saca su arakh y hace un gesto retador hacia el otro. Se cruzan dos miradas aceradas y da comienzo un intercambio de golpes tan rapido como letal, que deja a Dargo, hijo de Sargo caido y con el brazo de la espada inservible. Su oponente, Megaro, jaleado por los demas dothraki, decapita a Dargo sin contemplaciones, rubricando asi su jefatura sobre los más jóvenes e inadaptados de la avanzadilla dothraki que ha llegado hace unos dias a Zoida.
Tras este acontecimiento casi cotidiano para los dothraki, el pequeño destacamento de caballeria al mando de Luatha, hermano mayor de Megaro, se prepara a pasar la noche. Luatha apenas puede ocultar su impaciencia por dejar atrás este villorrio y cruzar el colosal Rhoyne para seguir su camino hacia las Tierras de la Discordia. Pero el grueso de la tropa mercenaria a las ordenes de Kordo Vaer, aun esta a un par de dias de camino. Hay que esperar no queda otra. Asi que tomandoselo con filosofia, prepara a su pequeña hueste para pasar la noche. Es una calurosa noche de verano, y si puede dormir tranquilamente al aire libre. De hecho es la manera mas comoda de dormir con este calor asfixiante y pegajoso.
Sobre medianoche, Megaro divisa una luz en el horizonte austral, a una distancia de mas de 15 millas, por lo que calcula que debe tratarse de una gran hoguera, al poco a una distancia de unas 5 millas se enciende otra en respuesta, y entonces alerta a su hermano y lider de lo que esta ocurriendo. Mientras un fanal se ha iluminado en respuesta en lo alto de la imponente estructura que corona Zoida, la ciudadela valiria conocida como el Espigon.
Pronto corre la voz por todo el caravasar de lo que ocurre y estallan los rumores: “son los corsarios de Eliria” dice uno, “son incursores dothraki” le responde otro, ignorando que el mortifero Axucory conoce el bajo valyrio en que se expresa. Otras teorias se propagan. Es el ejercito de Mantarys que se ha puesto en marcha para acabar con el molesto Dives Amilro, amo y señor de Zoida. Es alguna catastrofe natural. Finalmente alguien dice el eterno “hay que largarse de aqui”, y en un abrir y cerrar de ojos una multitud de mercaderes, bestias de carga, guardaespaldas, vendedores y demas chusma, que se llevan por delante a varios de los escribas del caravanserai que tratan de poner orden.
La turba se dirige hacia el ferry que cruza el rio, con la esperanza de ponerse a salvo al otro lado de este. Mientras tanto los dothraki, aunque llevan listos y montados desde que Megaro dio la alarma, aun no saben que curso de accion tomar. Al principio han discutido la idea de salir en descubierta para averiguar que es lo que ocurre, pero han decidido que no es una idea factible en medio de la noche. Finalmente han decidido que lo mejor es alejarse de la ciudad esperando que el alba traiga claridad en todos los sentidos.
Pero al ver a la turba desencadena deciden que deben colaborar para controlarla. Luatha despliega a sus hombres formando un cordon ante el transbordador. La masa se detiene un momento, y se hace un silencio de muerte, que se quiebra cuando uno chilla “no quieren que nos vayamos para que los demas saqueadores dothraki puedan saquearnos”, la masa empuja y empiezan a volar piedras, Luatha ordena recurrir a los latigos, y al comprobar que estos no bastan, a las espadas. Los dothraki cargan con sus mortiferos arakhs, causando varios muertos y heridos pero acabando con la turba. Desde lo alto de la torre que guarda el ferry, uno de los peltastas rojos les da las gracias y les asegura que sus acciones no caeran en saco roto.
Al romper el alba los primeros rayos del sol arranca destellos dorados de unos enormes ingenios que se han colocado en lo alto de la ciudadela. Son como enormes arboles de navidad sin hojas, con una fina red dorada colocada entre las ramas. Para los dothrakis no significan nada, pero para otros son el signo inequívoco de que se aproxima el temido Tifon Fantasma.
Una cacofonía de gritos de pavor, letanias musitadas o gritadas, maldiciones a los dioses... Luatha arranca a golpes una explicación a un hombrecillo calvo que no responde a sus preguntas mientras se arroja tierra por encima sin cesar y ejecuta genuflexiones. El Tifon Fantasma es una terrible tormenta que se desencadena al principio de cada Otoño. Procede de los mares embrujados donde antaño se alzaba la caida Valyria, y en su interior estan capturados los espiritus de los muertos en la terrible Perdición que la destruyo. Tambien habitan en su seno los perversos Duendes de la Tormenta o Centellas.
Durante una hora el caravasar aguarda con el alma en vilo, hasta que se abre la puerta de los forjadores y de la ciudad sale una pequeña comitiva a caballo. Al frente va uno de los heraldos de Dives , que al llegar junto al caranvanserai empieza a leer una proclama. En la misma se anuncia la llegada de la temida tormenta, asi como el final del Verano. Seguidamente recita una serie de tarifas que se han de pagar por persona, animal, esclavo y fardo de carga para poder refugiarse en la ciudad y gozar de la proteccion de sus muros, encantados por los “doctos sabios de la antigua y poderosa Valyria”. Por ultimo anuncia que Luatha y sus seguidores no han de pagar tarifa alguna ni por si mismos ni por un caballo por cabeza. Como cada uno ha traido dos caballos, y alguno un esclavo, Axucory y Luatha tiran de su reserva de monedas de oro para franquear el paso a los demas.
En la puerta se encuentran un autentico carnaval, sacerdotes rojos de R`lor lanzando sermones apocalipticos, guardias y funcionarios conduciendo a los refugiados hacia los lugares que se les han designado en los barrios abandonados de la ciudad y buhoneros que venden amuletos en forma de triple lazo para protegerse de las Centellas.
En medio del gentio, y mientras ultiman un trato con uno de los vendedores de amuletos, se les acerca un individuo que dice ser mayordomo de uno de los nobles de la ciudad con una propuesta para ellos. Su amo y su familia han sido invitados por Dives a pasar la noche en el Espigon, cuyos defensas magicas son mucho mas fuertes que las de la ciudad, un privilegio reservado a los poderosos y los que cuentan con el favor del gobernante. Mientras quiere que los dothraki, cuya maestria en el trato con caballos es proverbial se ocupen de la seguridad de sus corceles, su casa y sus bienes. Ha cambio les recompensara con largueza y ademas pasaran este trance en su mansión en vez de una choza de adobe semiderruida como van a hacer tantos desgraciados.
La eleccion no es difícil y el mayordomo les conduce a una mansión fortificada en la parte alta de la ciudad. La voz de la presencia de los dothraki corre, y pronto llegan mas sirvientes acompañados de recuas de caballos, sin embargo deciden aceptar solo unos pocos más.
Según avanza el dia el viento va arreciando más y más. Al llegar la noche ya es tan fuerte que las tejas se caen, las cornisas se derrumban y las nubes de polvo ponen nerviosos a los caballos. Nuestros amigos se ven obligaodos a salir de la mansión señorial, con ventanas y puertas trabadas, para calmarlos. Poco después empieza un terrible aguacero que dura varias horas y tienen que calmarlos de nuevo. Pero lo realmente terrible y extraordinario empieza poco después. El aire se llena de chilidos dementes, como los de un niño enloquecido de voz particularmente agudo, son las Centellas o Duendes de la Tormenta.
Los relinchos aterrorizados de los caballos obligan a salir de nuevo al exterior. Entonces pueden ver a las centellas, enormes y pulsatiles esferas de luz blanco-azulada, que recorren el aire de forma errática. Sin pensarselo dos veces, Axucory dispara con una flecha de punta de vidridragon a una de ellas, haciendola desaparecer en una implosion. Otra se precipita sobre Luatha, pero se distrae con el amuleto trilobulado que porta. Megaro no tiene tanta suerte y recibe una descarga de una tercera. Pese a los esfuerzos de Luatha, que trata de clavarle una punta de flecha de vidridragon, la centella empieza a calentar el amuleto y causarle quemaduras. Mientras los demas acaban con otro duende, y finalmente con cierto esfuerzo acaban con la de Luatha, ya que deben usar armas de cuerpo a cuerpo.
El pánico ha causado estragos entre los caballos, 8 de ellos han muerto o tendran que ser sacrificados. Megaro esta herido, pero los poderes del chaman, inusualmente fuertes en medio de esta tempestad sobrenatural.
Los dothraki descansan por unas breves horas, entre los ruidos de los chispazos cuando los duendes se estrellan en los hilos de cobre de los paraduendes, los gritos de los electrocutados, los chillidos enloquecidos de las centellas y el crepitar de las llamas de los incendios. Por un momento Megaro abre una de las ventanas y ve como una de las centellas cae en los paraduendes. Un fulgor azulado va desde el lugar donde ha impactado hasta la base del objeto, y cuando la alcanza, hace que un destello azulado se propague por todas las murallas haciendo que por un instante, se ilumine un entramado de venas azules.
La vigilia se interrumpe cuando empiezan a oírse nuevas voces en el pandemonio de la tormenta. Voces llenas de ira y odio, que hacen estremecerse hasta el curtido Zarko, mercenario experimientado en mil batallas y que se jacta de que lo ha visto todo. A veces, a los que saben algo de valirio les parece entender alguna palabra, palabras como Muerte o Desesperación. Y hasta una frase Valar Morgulis , todos los hombres deben morir.
Subitamente, empiezan oirse crujidos por doquier, tanto en el techo como en el suelo, como si algo viniera en camino a traves de la madera. Los guerreros se organizan en cuatro grupos, los más jóvenes dirigidos por Megaro , los otros quince con Axucory, Zarko y Luatha a la cabeza respectivamente. Agazapados, pegados los unos a los otros, con la respiración contenida, aguardan mientras la desconocida amenaza se va abriendo paso a traves de planchas de roble. Entre un frenesi de virutas, aparecen por el suelo una horda de ratas endemoniadas y desde el techo se precipitan gatos con las garras extendidas, bestias con los pelos tan encrespados que su tamaño parece doblarse, poseidas por los espectros del tifon. Pero nuestros heroes aguantan firme, resisten el embate y en unos cuantos golpes certeros acaban con la horda infernal. Al obsrervar los cuerpos de las bestias, ven que estan abrasados por dentro, como si un fuego les hubiera consumido las entrañas. Una vez más las puntas de flecha de vidridragon demuestra que valen el precio que costaron.
Pero no hay tiempo para recuperar el aliento, los caballos vuelven a estar fuera de si, y al salir para calmarlos, y hasta los temarios dothraki dudan un momento antes de hacerlo, ven que dos corceles poseidos estan sembrando el panico entre sus congeneres. Luatha se pone a la cabeza de los que ponen orden en el rebaño, mientras Megaro y Axucory tratan de acabar con los animales, pero por poco son estos los que acaban con ellos. Luatha recurre desesperado a su mayor tesoro, la flecha de acero valirio que le costo 10 caballos en Vaes Dothrak. Usando sus capacidades sobrenaturales, y lanzando una plegaria silenciosa a los dioses, la arroja contra la bestia embrujada y esta es aniquilada por la flecha forjada con el material al que los antiguos llamaban Acero de Dragon.
Agotados, calados por la lluvia, los vapuleados viajeros se refugian en la mansión una vez mas, cerrando puertas y ventanas, esperando que los horrores de esta noche hayan terminado. Pero no hay tregua. Un enorme estruendo se escucha por todo el recibidor de la casa cuando la maciza puerta de entrada es atravesada por el filo de un hacha, Axucory, Luatha, Zarko, Megaro y dos dothraki mas, se situan en cuña con Axucory en el vértice, bloqueando el acceso. Los hachazos cesan, la puerta gime, y se viene abajo, revelando al otro lado algo aterrador, un grupo de media docena de poseidos, con uno de los peltastas rojos, el cuerpo de elite de Amilro. El poseso exclama: “Valar Morgulis” y sin mas ceremonia, la abominación de ojos enrojecidos, con sus habilidades de combate incrementadas hasta lo sobrehumano por el aliento infernal que le da el espectro carga con la lanza por delante. Sin embargo la suerte sigue del lado de nuestros amigos, y pese a que el demonio en forma de hombre se alza una vez tras haber sido derribado, se alzan de nuevo con la victoria.
Fuera a amanecido por fin, por todo la ciudad se alzan columnas de humo y las aves carroñera empiezan a sobrevolar, atraidas por los cadáveres de aquellos que no han podido superar la noche. Los dothrakis saludan victoriosos al nuevo día, ninguno de ellos ha muerto, y solo han perecido ocho de los caballos que cuidaban. Están agotados, pero sienten una intensa sensación de victoria y superación personal. Y unos cuantos saqueadores con más redaños que habilidad no van a hacerles la pascua. Rapidamente dan cuenta de ese monton de desgraciados, que creian haber encontrada una presa facil en los “agotados” dothraki.
Etiquetas:
Cancion de Hielo y Fuego,
dothraki,
partida,
rol
Suscribirse a:
Entradas (Atom)