Existe un estrato de la realidad que no aparece en los mapas turísticos, una red de enclave exclusivos donde las leyes físicas y humanas, se obvian. Es lo que en los círculos de los supers europeos el Supramonde, el Supramundo.
No son simples discotecas; son enclaves diseñados para que el super olvide, por unas horas, que comparte el planeta con ocho mil millones de "peatones".
| El Club Sibaris |
Los santuarios del Supramonde no se ubican por azar. Se asientan sobre los hubs del lujo global: el Sibaris en Ibiza, donde las plataformas de baile flotan sobre el Mediterráneo; el Zenith de Mónaco, incrustado en la roca con vistas al puerto; o el recién inaugurado El Relicario en el Hipódromo de la Zarzuela. Son lugares donde el exceso es la norma y la discreción, la moneda de cambio.
2. El Safari de los "Normies"
Para el humano común —el normie—, estos locales son el pináculo del estatus. Pagan entradas astronómicas, equivalentes al salario anual de un obrero, solo por el privilegio de ser figurantes en el espectáculo de los supers.
En el Supramonde, el humano es un turista en un safari de depredadores. Se les permite observar a un Clase-A manipular plasma mientras baila o ver a una pareja cruzar la sala sin tocar el suelo, pero bajo una condición implícita: no tienen derechos.
La Regla de Oro en el Supramonde, es que la jerarquía biológica manda. Si un metahumano humilla, empuja o utiliza sus capacidades contra un normie sin causarle un daño permanente, la seguridad del local (habitualmente veteranos de la APE en excedencia o metahumanos de bajo perfil con entrenamiento militar) no intervendrá para proteger al humano. Al contrario: el normie será expulsado por "alterar la experiencia".
3. El Pacto de la Vista Gorda
Lo que hace al Supramonde verdaderamente peligroso —y fascinante— es su estatus de Zona de Exclusión Legal. Por motivos que rara vez se confiesan en el Parlamento Europeo, las autoridades permiten una "paz armada" dentro de estos locales.
Es el único lugar del mundo donde un agente de los Emergency Teams puede compartir barra con un mercenario metahumano de un cartel o un ideólogo de la Supremacía . Mientras no se desplieguen poderes de destrucción masiva, la APE prefiere que los lobos se mezclen en un entorno controlado. Es mejor saber dónde beben tus enemigos que perseguirlos por las alcantarillas.
4. La Estética del Poder
En el Supramonde, la fama es el único pasaporte válido. Los supers no saludan, no posan para selfies de desconocidos; simplemente están.
USOS Y NORMAS EN LOS ENCLAVES DEL SUPRAMONDE
La Tregua de Sangre: No se arresta a nadie por delitos pasados. Pero si cometes un delito dentro (matar a alguien, iniciar una pelea), las autoridades tienen permiso del dueño para entrar y sacarte a rastras, o el propio dueño te "entrega" en la puerta.
El Intercambio de Información: Estos sitios son nidos de espionaje. Los PJ podrían ir al Sibaris no para pelear, sino para "coincidir" con un informante de la Supremacía que sabe que allí no será detenido.
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